Todos los estudiantes cristianos enfrentan las dudas, las críticas, y las burlas planteadas por las personas que se creen demasiado inteligentes para confiar en Cristo, creer en Dios, y aceptar que la Biblia es la Palabra de Dios. Me acuerdo de mis sentimientos cuando mi profesor de biología me pregunto: "¿Crees en la creación y el arca de Noé como están en la Biblia?" Riéndose me dijo: "Siempre pensaba que tú eras inteligente, Tony. Piensa." Como jóven de trece años me encontraba con serias dudas personales. Me gustaban la lectura, el estudio, y el pensar (y también el deporte y la música); pero yo era miembro de una familia extensa de muchos cristianos. Siempre había asistido a la iglesia y a la escuela dominical. Personas que yo respetaba como mis profesores y compañeros me presionaban para abandonar lo que había creído desde pequeño. Luchaba con las preguntas que me hacían acerca de la Biblia, la existencia de Dios, la creación del universo, la resurrección de Jesús, y muchas otras cosas. Ellos dijeron que mis creencias eran una mitología del pasado y no eran dignas de mi confianza. Escogí el rumbo del silencio porque no sabía ni qué decir ni cómo responder. Seguramente muchos jóvenes cristianos, estudiantes de colegio y de universidad, y adultos profesionales se enfrentan con los mismos conflictos interiores.
A través de los años, esos conflictos de mi juventud me han motivado a estudiar y a enseñar la Biblia con la perspectiva del escéptico en mente. He aprendido que la fe cristiana es razonable. Puede sostenerse delante del exámen de la lógica. Ahora tengo toda confianza que el cristianismo bíblico presenta la mejor filosofía de vida posible, y que ofrece las mejores respuestas a los problemas de la existencia humana.
En los últimos años, me doy cuenta de que muchos jóvenes adultos y universitarios no están muy seguros en la fe. Probablemente luchan con sus dudas personales y las de otros, sin encontrar respuestas razonables. Sin embargo, la Biblia dice que debemos prepararnos para responder a los que nos piden explicaciones (1 Pedro 3:15). También tenemos la responsabilidad de "contender ardientemente por la fe" (Judas 3). Espero poder iniciar un diálogo con los jóvenes, estudiantes y profesionales de mi iglesia (y otros que deseen unirse con nosotros) con el fin de prepararnos mejor y capacitarnos más para reponder con razones inteligentes, y con espíritu manso a los que plantean preguntas y expresan dudas acerca de las doctrinas cristianas.
Puedes ayudarme, amigo lector, con sus comentarios, preguntas y sugerencias. Te invito a responder y compartir de tus experiencias, de tus ideas, o áun de tus propias dudas. Muchas gracias por tu colaboración por e-mail o por tu comentario en este blog.
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