¿Tienes una cosmovisión cristiana? Tu cosmovisión es la base de los valores y las verdades que informan tus decisiones, creencias y acciones. Tu cosmovisión forma tu filosofía de vida y te da dirección. Es el medio que tienes para interpretar lo que observas y aprendes. Es tu lente para ver la historia y el futuro. Es tu concepto de juicio moral y ética.
Actualmente, la cosmovisión dominante en el mundo se puede definir como el posmodernismo. El posmodernismo niega que verdades y valores puedan conocerse objetiva y definitivamente. Para el posmodernista, cada persona descubre y define su propia verdad y su realidad por experiencia o aún por la imaginación personal. Lo que es verdad por tu experiencia puede ser muy diferente de lo que es verdad por mi experiencia. El posmodernismo requiere tolerancia y aceptación de ideas muy distintas por la consideración de que no hay verdad absoluta sino la verdad es sumamente relativa y personal.
La cosmovisión cristiana bíblica presenta un gran choque para el posmodernismo principalmente porque el cristianismo afirma un concepto de la verdad que es única y absoluta. En Juan 14:6, Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.” La cosmovisión posmoderna rechaza esa declaración de Jesucristo. El posmodernista diría: “Hay muchos caminos, infinitas verdades posibles, y varias vidas imaginables. Tú puedes llegar a cualquier dios que te imagines por cualquier medio que te parezca bien.”
En el ambiente académico actual, ¿cómo podemos enfocar la cosmovisión cristiana para contrastarse y testificar a la mente posmoderna? John MacArthur sugiere seis conceptos importantes para los cristianos de nuestros días, los cuales se pueden resumir en los siguientes puntos:
- Objetividad: Esta es la creencia que Dios revela verdad absoluta por medio de su Palabra, el Señor Jesucristo y el Espíritu Santo. “Tu palabra es verdad” (Juan 17:17).
- Racionalidad: La doctrina cristiana bíblica es razonable. Nuestras creencias y acciones deben ser coherentes, lógicas y entendibles. La Biblia tiene sentido y se puede interpretar con la guía del Espíritu Santo en la mente humana (2 Timoteo 2:15).
- Veracidad: La verdad revelada por Dios es precisa, absoluta e inmutable. Las inspiradas Escrituras no son de “interpretación privada” (2 Pedro 1:20). Así que no son sujetas al juicio de la variada experiencia humana.
- Autoridad: Jesús era diferente de los maestros de su época porque “enseñaba con autoridad” (Marcos 1:22). El cristiano valora las declaraciones autoritativas de Dios sobre las opiniones vacilantes de los seres humanos.
- Incompatibilidad: Todo lo que difiere de la verdad absoluta es error. La mentira y la verdad son incompatibles. Jesús y sus apóstoles enseñaban la necesidad de que los cristianos recibamos la verdad y rechacemos el error (Gálatas 1:8-9)
- Integridad: El cristiano debe poner en práctica la verdad sin hipocresía. La verdad en acción es la prueba que da testimonio al mundo. Si amamos a Cristo guardamos sus mandamientos (Juan 14:15). Así que estudiamos y enseñamos la verdad para cumplirla (Esdras 7:10).